viernes, 26 de septiembre de 2025

¿COMO SABER SI LOS ORISHAS TE HAN ESCUCHADO?

Cuando hablamos de Eleguá, hablamos del dueño de los caminos, del guardián de las encrucijadas y del mensajero directo de Olófin. En estas páginas descubrirás no solo la historia que lo consagra como el primero entre los Orichas, sino también cómo su energía puede abrir senderos de prosperidad, salud y claridad en tu vida. Te llevaré a través de un patakí revelador, compartiré una experiencia personal que marcó mi propia conexión con él, y te entregaré un rezo poderoso junto a ejemplos prácticos para trabajar espiritualmente con su fuerza. Este viaje no es teórico: es vivencial, íntimo y transformador.

Cuentan los mayores que en una ocasión, Olofi reunió a todos los Orichas para darles la oportunidad de manifestar sus poderes y su grandeza. Orúnmila habló con sabiduría, Ogún mostró su fuerza, Ochún desplegó dulzura y riquezas, y changó hizo retumbar el trueno con su poder. Al final de la reunión, Eleguá, que era el más pequeño de todos, permaneció en silencio. Los demás Orichas lo miraban con cierta burla, creyendo que no tenía nada que mostrar.

Pero entonces, cuando cada uno intentó salir del palacio de Olofin, se encontraron con que las puertas estaban cerradas, los caminos bloqueados y los senderos sin salida. Nadie podía avanzar. Solo Eleguá, con su risa traviesa, sacó una pequeña llave de su bolsillo y abrió el paso.

En ese instante Olófin proclamó:
—De hoy en adelante, sin Eleguá no se hace nada. Él será el primero en recibir las ofrendas y el primero en ser saludado. Porque él guarda las llaves de todos los destinos.

Así fue que Eleguá se convirtió en el dueño de los caminos, el que abre y cierra las puertas del destino.

Recuerdo un momento en mi vida en el que todo parecía bloqueado. Los proyectos no avanzaban, las puertas laborales se cerraban y hasta las amistades se sentían distantes. Fue entonces que, en una consulta espiritual, mi padrino me recordó:
—Si no le hablas a Eleguá, nadie escucha tu mensaje.

Esa misma noche, preparé un pequeño altar en mi casa: una copa de agua clara, una vela roja y negra, y un puñado de dulces que coloqué frente a su piedra consagrada. Le hablé con sinceridad, sin fórmulas rebuscadas, contándole mis preocupaciones y pidiéndole que me abriera caminos. A los pocos días, un proyecto que llevaba meses estancado se activó de manera inesperada.

Desde entonces entendí que conectar con el oricha no es un ritual frío ni distante: es un diálogo, un intercambio de confianza y fe.

y realicé este Rezo poderoso a su nombre:

“Eleguá, dueño de los caminos,
Niño travieso que ríes en las encrucijadas,
Hoy te saludo y te pido tu bendición.
Abre con tu llave los senderos de mi vida,
Cierra los pasos del enemigo,
Dame claridad en mis decisiones,
Fuerza para avanzar y sabiduría para escoger.
Ashé Elegguá, sin ti nada comienza,
Ashé Elegguá, contigo todo florece.
Laroyé Elegguá, Echú alawana, ashé to ibán echú .”

y para el final estos Ejemplos prácticos para conectar con Eleguá:

Las ofrendas sencillas: Puedes colocarle dulces, juguetes pequeños o frutas como guayabas en una esquina de tu casa. Él aprecia los gestos simples y alegres.

La vela de caminos abiertos: Enciende una vela roja y negra (o blanca si no tienes) pidiendo claridad en tus proyectos. Siempre con respeto y fe.

El diálogo diario: No necesitas un altar elaborado para hablarle. En la mañana, al salir de tu casa, pídele que te abra los caminos y que te proteja del peligro.

El símbolo del camino: Si vas a tomar una decisión importante, dibuja con cascarilla una cruz en la entrada de tu casa, pidiéndole que te guíe hacia la mejor opción.

Desbloquear su poder es abrirte a la fluidez de la vida. Es reconocer que en cada cruce de caminos hay una decisión, y que su energía siempre está ahí, lista para orientarnos. Con fe, respeto y constancia, la relación con Eleguá deja de ser un misterio y se convierte en un pacto vivo de confianza.

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